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CUIDADOS DEL RECIEN NACIDO .PARTE III

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DR Luis Odreman. Neumo-Pediatra. Clinica El Avila . Caracas.

El cuidado de los recién nacidos suele ser objeto de innumerables consejos.
La mayoría de los noveles padres -por falta de experiencia- sienten miedo a la hora de atender a su bebé. Aunque la razón del llanto parezca indescifrable, hay signos que dan algunas luces sobre su causa
Los padres esperan con ansias, tras nueve meses de embarazo, la llegada de su retoño. Abuelas -con cierto grado de entrenamiento en la tarea- se aventuran a dictar las instrucciones básicas para la supervivencia del más pequeño de la casa. Los recién nacidos, considerados así desde su nacimiento hasta pasados los 30 días de vida, son seres humanos bastante delicados que requieren de una atención especial y personalizada.Del cariño y la atención que les sean brindados, dependerá que el desarrollo de los bebés -físico, emocional e intelectual- sea del todo adecuado. La vida de los recién nacidos suele ser completamente rutinaria por sólo girar en torno a la comida y el sueño; de allí la importancia de estimularlos para fortalecer su inteligencia y seguridad.
Según la National Network for Child Care, los padres que se dedican a aprender más sobre el desarrollo de sus recién nacidos pueden planificar las actividades que estimulan el crecimiento y la diversión, adquirir más confianza en sí mismos, darle a conocer a sus hijos el amor que les tienen y demostrarles la capacidad que poseen para hacer ciertas actividades.
Conocer cuáles son los temas más comunes de conversación entre los padres y el pediatra ayudará a revelar algunos de esos mitos que rodean la vida de un recién nacido.
Necesidades fisiológicas.
Las evacuaciones del bebé recién nacido, con lactancia materna, son de características y cantidades variadas. “El bebé alimentado con leche materna está recibiendo ciertas enzimas que le permiten tener una excelente digestión, acompañada de rápidas evacuaciones; por eso, es muy raro observar bebés con estreñimiento u otro tipo de problemas estomacales”. Odreman aclara que, por el contrario, con la lactancia artificial el intestino del bebé no está acostumbrado al tránsito de ese tipo de alimentos.La orina de los bebés -en las primeras horas- es poca, y luego se torna abundante y -más que un motivo de alarma para los padres- debe implicar cuidados especiales.
“La zona del pañal es muy delicada porque está expuesta a una combinación de evacuaciones, humedad, calor y piel que provoca pequeñas irritaciones llamadas pañalitis”, llama la atención Odreman para entender que la pañalitis no se cura con medicinas sino con el cambio a tiempo del pañal, la limpieza completa -con agua tibia o manzanilla- y la pequeña exposición al sol. Es necesario que el bebé se seque y se mantenga ventilado.”Casi todas las cremas para pañalitis traen un producto petrolado que -siendo vaselina- asfixian más la piel y crean procesos de infecciones de tipo bacteriano”.

Ombligo
El ombligo no debe tocarse. “La idea es que el ombligo se momifique y se caiga lo antes posible; por lo tanto, después de bañar al bebé es necesario secarlo con cuidado y curarlo con alcohol absoluto”, establece Odreman al respecto.Las hernias umbilicales -que tanto preocupan a los padres- son muy frecuentes e inevitables. “Los familiares del bebé deben olvidar la necesidad de fajar al niño porque, esa costumbre de hacer presión con monedas, huesos u otro tipo de materiales, lo que hace es dañar a los bebés”, explica Odreman ante la posibilidad de infección.

Ropa
Odreman señala que sobreabrigar a los recién nacidos podría traerles problemas como la rubra por calor, una enfermedad que se caracteriza por una pigmentación rojiza de la piel -que predomina en el cuello, tórax y espalda- y que sólo se cura al descubrir al bebé para mantenerlo fresco. “La ropa que recomendamos poner a los recién nacidos es de una cubierta más de lo que se pondría un adulto”, detalla Odreman con simplicidad acerca del atuendo infantil, sobre todo ante las características del clima tropical.
“Las manos deben permanecer descubiertas y los gorros no son necesarios. El bebé debe tener las manos libres puesto que él mismo se corta las uñas, es decir, las uñas son tan débiles que suelen caerse con el movimiento de los dedos y el roce con la ropa”, asegura Odreman ante el miedo que sienten los padres por los “pequeños e inocentes rasponcitos” que puedan hacerse en la cara. También es necesario evitar infecciones por alguna herida causada al cortar las uñitas.

Sueño.
Los recién nacidos pasan muchas horas durmiendo y sólo se despiertan -por períodos muy cortos- para tratar de comer. “Los bebés -las primeras 72 horas- comen muy poco porque nacen con excelentes reservas de alimentos en la vía digestiva. Recordemos que en su vida intrauterina están inmersos en un contenido de líquido rico en calorías”, aclara Odreman sobre ese estado pletórico que hace que el bebé se mantenga soñoliento y duerma por muchas horas hasta pasados los tres primeros días, cuando desarrolla “un apetito voraz”. La duración media del sueño del recién nacido -en cada ciclo- es de unos 30 a 40 minutos, y al día, de unas 16 a 20 horas.